17/08/2010
Adiós, Facebook
He cancelado por fin mi cuenta en Facebook. Hacía tiempo que se me había metido la idea en la cabeza pero por unas cosas o por otras siempre parecía que no era el mejor momento para hacerlo. Bien, ahora ya está hecho.
Estos últimos días los he pasado en Málaga y entre los muchos momentos de ocio que he disfrutado también he encontrado un hueco para reflexionar y convencerme a mí mismo de que tengo que solucionar ya algunas cosas en mi vida. No me refiero a un “estaría bien” sino a un compromiso firme para alcanzar objetivos que me acerquen a algo que hace tiempo que no siento: paz.
Encontrarse en paz hoy en día no es fácil, pero una cosa que siempre ayuda es apartarse del ruido. Te vas a la playa, mantienes unos segundos la cabeza debajo del agua y automáticamente te sientes mejor. Llegan las tres de la mañana, los coches dejan por fin de circular por esa carretera a la que da tu habitación y de repente puedes pensar con claridad.
Facebook es ruido. Quieren vendernos que es una herramienta para estar en contacto con tus “amigos” (otro día hablaremos de estas comillas) pero al final es sólo una herramienta que permite a unos pocos ganar dinero mientras unos muchos generan ruido: información ni relevante ni solicitada.
Si alguien quiere realmente mantener el contacto conmigo, puede enviarme un email, llamarme por teléfono o proponerme una conversación por mensajería instantánea. Si alguien quiere realmente seguir sabiendo de mí, puede leer lo que escribo aquí o en otras redes sociales donde el ruido todavía no es tan intenso:


